Hace unos días comencé a seguir a una pareja de mirlos acuáticos, viven en la cabecera de un pequeño arroyo trebiñes.

La zona está repleta de marcas blancas y algunas egagrópilas muestran que tienen querencia en este tramos del río.
Al principio tuve que conformarme viéndolos de lejos, desconfiaban del hide, pero poco a poco me he ido acercando a ellos.
Uno de los días pude grabarles este mini-video en el que la hembra se muestra muy dispuesta para contribuir a la continuidad de la especie.

Ahora la hembra pasa desapercibida y permanece mucho tiempo en el nido, el macho se ocupa del sustento de ambos.

La imagino empollando sus huevos, y ya tengo ganas de ver esos polluelos chapoteando las heladas aguas, pero hasta ese momento les dejaremos tranquilos.




