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Rorcuales, Repoker de pardelas, y Dientes de Zifio en un mar lleno de vida

Después de la salida desde Ondarroa en la que disfrutamos con los delfines, tocaba aventurarse mar adentro a la búsqueda de ballenas, para ello esta vez nos juntamos el domingo día 16 de octubre de 2011, un grupo de ilusionados observadores, Juankar, Xabi Mendarte, Mario Bregaña. Jesús Menendez, y José Mari Salazar, Mila, Iván Sarabia y Tomás Crespo







Salimos del puerto al mismo tiempo que el sol despegaba por el este, un sol que ya anunciaba el buen tiempo Alguna gaviota patiamarilla nos acompañó saliendo de la bocana del puerto,

Cerca de la costa a velocidad de vertigo unas pardelas baleares surfeaban a ambos lados del barco,
Pardela balear, Puffinus mauretanicus , Balearic Shearwater
No tardó en aparecer el primer pagalo grande que ya buscaba quien sería el inocente al que que le iba a birlar su desayuno

con Machicaco a la proa nos dirigimos a alta mar, poco a poco íbamos localizando balsas cada vez más grandes de pardelas la mayoría de ellas capirotadas,

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Pardela capirotada, Puffinus gravis Great Shearwater


Pardela capirotada, Puffinus gravis Great Shearwater



Con Machicaco a la proa nos dirigimos a alta mar, poco a poco íbamos localizando balsas cada vez más grandes de pardelas la mayoría de ellas capirotadas, y entre ellas como siempre por ser más escasas destacaban las pardelas sombrías


Pardela Sombría, Puffinus griseus, Sooty Shearwater, 


Pardela Sombría, Puffinus griseus, Sooty Shearwater


Pardela Sombría Puffinus griseus Sooty Shearwater
Jesús encaramado en el puesto de vigía prismaticos en ristre nos hace dirigirnos hacía un punto en en el que unas pequeñas aves se dedicaban a coser cual maquina de escribir el calmado mar cantábrico, pero, pero si son falaropos pico gruesos, unos ocho que en seguida despegan y deciden cambiar de ubicación, la demencia ornitológica de los presentes ya había aflorado, para algunos solo por esto ya había valido la pena la salida,


Se escucha un grito Y aquella ola???, ( ya se que no se debe gritar pero la emoción tiene esas cosas)



una ola de unos sesenta metros de anchura y casi medio metro de altura parecía romper en medio del océano, alrededor de ella espuma blanca




y tras mirar a través de los prismáticos se veían decenas, centenares bueno dejemoslo en “Dosmiles” de pardelas capirotadas que se estaban dando un banquete de anchoas, que se sentían acorraladas por los atunes mostrandonos un espectáculo que nos puso la carne de gallina.


Plumas picos patas alas es imposible poder centrarse en algo,


Pardela capirotada, Puffinus gravis Great Shearwater


Pardela capirotada, Puffinus gravis Great Shearwater



Pardela capirotada, Puffinus gravis Great Shearwater

las pardelas estan disfrutando del banquete
y escondidos bajp e mar aletas de delfín anuncian que los delfines tambien participan del festín
La calma se reestablece pero los bonitos siguen saltando buscando atontar las pocas sardinas que deben de quedar ya lo por la zona

Pardela Cenicienta Calonectris diomedea , Cory s Shearwater

Los págalos que en vez de recoger su comida del mar preferían quitárselo a pardelas y gaviotas, autenticos piratas marinos,


Pocas Pardelas pichonetas vimos pero Jesus logró captar a esta escapando del barullo

alcas tambien pudimos fotografiar , y las pardelas sombrias mezcladas con las capirotadas eran seguidas por los objetivos pero conseguimos muchas menos instantaneas de ellas.


En este batiburillo sorprenden pequeños pajarillos como bisbitas en migracíón que más que verse se escuchaban, no así este par de garzas descendiendo para pasar el invierno al sur del cantábrico
Vimos tambien gaviotas reidoras, sombrias y cabecinegras
Teníamos que espabilar a pesar de la grandiosidad del espectáculo que nos habían brindado dando esta arrain sarda, ( banco de peces), el objetivo principal de la “expedición” eran los cetaceos,
Se lo comunicamos al patrón y el barco a toda máquina se dirige hacía el norte, quien dice a toda maquina quiere decir a 2000 revoluciones, ya que toca ahorrar combultible. el objetivo es llegar hasta las 30 millas de la costa
Continuamos la marcha hasta que allá al norte en una de estos vistazos vemos una pequeña columna de vapor vertical que se va diluyendo, inocente de mi, pienso que es algo de humo que saldría de un barco allá en el horizonte pero a su lado sale otra, ¡oye eso no será un soplo de ballena!


Estaban a punto de pronunciarse el mensaje que tanto ansiabamos oir son, son ballenassssssssssssssss


En la lejanía vemos un total de tres soplos de ballena, que nos indicaban que al menos serían tres rorcuales y hacia allí nos dirigimos.

El miercoles intentaré subir un resumen del resto de la jornada,en el Blog de Jesús Menendez podeis ver más de como discurrió esta maravillosa jornada marina

Delfines y pelágicas por el Cantábrico

El día 25 de septiembre amanecimos en Ondarroa, allí conocimos a los propietarios del velero Txo , junto a ellos y dos amigos de Ondarroa, Juankar, Xabi, Mario Bregaña y Tomás Crespo salimos con la intención de ver cetáceos en el Cantábrico









Txo, un maravilloso velero que descansa en Ondarroa


Nada más amanecer partimos mar adentro. El mar estaba en calma y solo una ligera brisa del sur nos acompañaba


La idea era salir hacia mar abierto buscando aves pelágicas y algún cetáceo, aunque la primera sorpresa nos la dio este mosquitero, que se posó en la pasarela del barco e inmortalizó con esta foto Mario, este cansado viajero eligió la popa del barco para descansar unos segundos, antes de continuar su periplo hacia tierra.
Para intentar localizar algún ave nos aproximamos a pesqueros y pequeños barcos que estaban faenando y allí buscábamos gaviotas, se veían sombrías , patiamarillas , reidoras en varios plumajes intentaban localizar algo de comida

La primera sorpresa pelágica fue un págalo grande que se alimentaba de una gaviota muerta.


Primero una foto de Mario y debajo dos más de Xabi
En nuestro recorrido en varias ocasiones pasaron próximos la barco pero sin intención de detenerse algunos charranes patinegros
Entre una balsa de gaviotas pudimos ver un fulmar que flotaba , un ejemplar tranquilo que se dejó acercar con lo que aprovechamos para hacerle alguna foto

Pocos alcatraces vimos surcando el cielo pero ya que pasaban aprovechamos apara afotarlos
Del mismo modo pudimos ver algunas pardelas pudimos identificar balear, sombría y cenicienta
Medusas pasaban cerca del barco y pequeños peces que saltaban fuera del agua, algunos peces vela, luna y bonitos. Animaban la navegación,
Pero la guinda de la salida estaba a punto de aparecer, a lo lejos vimos como unos “peces” saltaban fuera del agua, al principio creíamos que serían bonitos ya que eran muchos y estaban muy alejados.
Pero al acercarnos no tuvimos dudas, eran delfines delfines, y no uno ni dos ni tres sino una manada inmensa.

Enseguida se acercaron, unos se acercaron a nuestro velero, se pusieron a proa jugando a ser tan rápidos como nosotros y otros en cambio de pusieron paralelos al barco, tan cerca que cuando alguno de ellos soltaba el soplo al respirar llegábamos a sentir las gotas que empujaban en su respiración

No teníamos ni tiempo para hablar, solo palabras de admiración y de disfrute ante un espectáculo tan asombroso, especialmente diferente para nosotros los de tierra adentro



Era tal el espectáculo que en muchos momentos dejábamos la cámara y disfrutábamos embobados de las evoluciones de los delfines.
Nadaban tan cerca de la superficie que parecía que buscaban vernos, con lo que ya no sabíamos si eran ellos los que querían vernos tanto como nosotros a ellos.

En muchos documentales habíamos oído el sonido del canto de los delfines y allí pudimos disfrutar de su voz, una experiencia que hay que sentir al menos una vez en la vida y era lo que estábamos haciendo y lo más increíble, lo estábamos disfrutando a pocas millas de nuestra casa.
Entre todos ellos vimos algunos jóvenes delfines

Imaginamos que la causa de una concentración tan grande de delfines era por la cantidad de pececillos que había por la zona, en varias ocasiones parecía si uno de ellos diera la señal, comenzaban a dar saltos y comenzaba un baile de natación sincronizada, un éxtasis extremo era lo que sentíamos todos los que estábamos a bordo del "Txo".


El capitán no recordaba haber visto tantos delfines juntos, la mayoría eran delfines comunes y algunos de ellos los menos eran delfines listados, tampoco tuvimos claro cuantos ejemplares vimos pero creemos que entre 150 y 300.

Poco a poco se fueron alejando de nosotros y entre ellos algunos llegaron a exhibirse acrobáticamente manteniéndose fuera del agua sujetándose con movimientos de cola, otro enseñaban su panza y parecían saludar, o disfrutar de un placentero nadar de espalda
Después de estos momentazos ahora en una nueva salida nos apetece introducirnos unas millas más adentro intentado llegar a divisar otros cetáceos , pero será otra aventura, y quien sabe si la suerte vendrá con nosotros.


ggg