De digiscoping por Costa Rica. Pajareando por la Cordillera de Talamanca.

Acababamos de aterrizar y era de madrugada pero el Yet lag estaba incrustado en nuestro organismo, no podía dormir y a las 4 de la mañana ya estaba dando vueltas por el Hotel de San José de Costa Rica, aun sin poder pegar ojo ya soñabamos con ver los primeros colibríes. Como con este colibrí mosca que puede presumir de ser de los más pequeñajos, dos gramos dicen que pesa, a saber quien habrá sido capaz de pesar una miniatura que parece más ligera que las gotas del rocío.
A pesar de no haber amanecido ya se oíamos cantar a algunas aves, en lo alto de un árbol del hotel, por supuesto no tenía ni idea de que aves eran, sonaba a paloma pero allí también escuchamos otros sibidos que poco a poco se nos harían habitual por Costa Rica, hablo del omnipresente pechiamarillo.

Cerca de la 6 y media de la mañana, llegaron a por nosotros los amigos de la Web de foto naturaleza, en el “armatoste” es una furgoneta que está preparada para recorrer los escabrosos caminos de Costa Rica por Ricky, un buen guía naturalistico., Allí primeras presentaciones Ricky, Mau el creador de la web, Luis un buen fotógrafo, Marco y algunos otros amigos con los que compartiríamos el primer día… es increíble las posibilidades que nos da internet, gracias a la red pudimos contactar con este grupo de amigos que acostumbran a colgar en su web, sus capturas fotográficas.
Subimos los trastos al armatoste, y directos a la gasolinera en la que habíamos quedado con el resto del grupo. Ese día conocimos a Luis Vargas, Johanna , Elizabeth y su hija, Henry , Lucrecia y su hijo, Arelly , Pablo Siles, Marco Vinicio, Mauricio, Geo, Andrés ,Ricky, espero no olvidarme de nadie
En el recorrido desde el hotel hasta nuestro primer contacto con la naturaleza Tica, recorrimos la interamericana, la carretera que une América de norte a sur, en este recorrido para nosotros todo era novedoso, y nuestros nuevos amigos se sorprendían de que nos interesáramos por los incontables zopilotes pechiamarillo o zanates.
El zanate es un ave que llegó desde México, y ahora se ha convertido en una plaga que está poniendo en peligro la vida de muchas especies autóctonas, ya que depreda nidos y devora todo bicho que este a su alcance nosotros le vimos comer con huevos, lagartijas, orugas .... hay que reconocerlo no creo que nadie pueda decir que este pajarraco tenga cara de buena gente. En este caso la foto es de una hembra.
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La Primera parada fue Paraíso del Quetzal, un punto especialmente interesante a 70 kilometros de San José enclavado en la Cordillera de Talamanca, junto al Parque Nacional de los Quetzales, ibamos con hambre de naturaleza y no nos iba a defraudar
Entre las aves que empezamos a ver fueron las golondrinas las únicas que se nos hacían comunes, pronto allí pudimos ver los primeros y buscados colibríes, y todo cardiaco sacando el equipo me voy a una de las esquinas a intentar esa primera foto tan deseada de una de estos diminutos plumíferos

Mientras lo intentaba recuerdo que Luis me llamaba para que me acercara a otro punto, pero tan concentrado estaba yo en lo mío que poco caso le hacía, ¡¡Inocente de mi!! yo estaba abducido intentado obtener una foto de un solitario colibrí , pero cual fue mi sorpresa que cuando al entrar en la casa abalconada, vimos como la barandilla estaba llena de comederos para colibríes, y allí pudimos sentir que lo que nos había dicho antes Luis. era verdad, “¡si abríamos la boca un colibrí podía entrarnos en ella!”, los colibríes zumbaban a escasos centímetros nuestros, sentíamos el aleteo en nuestras caras en un desenfreno pajaril
Zelai no perdía el tiempo y conseguía fotografiarlos, en ese momento me bloqueé, esto no entraba en mis planes, al alcance de la mano teníamos tanto colibrí que no sabíamos a cual mirar, disfrutamos al tener delante una de la joyas de paraíso quetzal, el colibrí garganta de fuego era precioso pero no paraba, ni un segundo salvo en los comederos.
Junto a el, otros a cual más bello , intentamos hacerles fotos, el posadero no era el más natural pero había que disfrutar de estos colibríes, mientras su aleteo no dejaba de zumbar en nuestros oídos
Una de las muchas cosas que nos dejaba boquiabierto era como algunos colibres parecían cambiar de color según incidiera la luz en sus plumas
Sin apenas tiempo para asentar el ansia, nos dicen que salgamos que vamos a hacer un pequeño recorrido, Jorge Serrano será nuestro guía y todo el grupo salimos en su compañía, un camino de tierra nos hace descender hasta un pequeño balcón natural, en el camino pequeñas aves aprovechaban el tiempo para comer.
Desde el balcón natural apreciamos la belleza del lugar, allí Jorge Serrano, nos dice que esperemos, no muy lejos oímos un sonido que poco a poco se nos haría conocido, con su telescopio busca entre las ramas, mientras algunos no perdemos el tiempo y aprovechamos este instante para sacar otras especies como el sooty robin o escarchero, un ave de color negro pero con unos profundos ojos azul celeste.

Jorge Serrano, el guía nos hace gestos. Intuimos que debemos acercarnos despacio. alli miramos, y algunos no terminamos de ver nada, pequeños susurros de asombro brotan a nuestro alrededor, yo sigo sin ver nada, nos indican un punto y nada de nada parece que nos nos ciegan las ganas de ver, pero de repente como si apareciera de la nada al girarse el ave surge una mancha roja del verde selva, ¡¡¡ Es un Quetzal!!!, ¡ohh my God!! que diría un gringo, a intentar afotarlo, eso si con la sangre hirviendo, a su izquierda otro, y un poco más atrás el vemos el tercero, ellos saltaban de rama en rama una hembra también se deja ver, sin tiempo para asimilar la belleza de este animal posado, nos lanzamos a fotografiar.

Un quetzal tiene el detallazo de salir volando, pasar por delante nuestro y a escasos metros con esas plumas enormes colgando, nos hace un pase, en ese momento echo de menos la compañía de Juankar y de Manu esos dos maestros de la fotografía de las aves en vuelo habrían captado la magia del momento, sin palabras, totalmente extasiados intentamos hacerle fotos, videos pero lo más memorable es lo que sentimos, disfrutamos de la belleza de esta autentica ave del paraíso, el éxtasis es total, sabiendo que ninguna foto que haga puede mostrar lo que sentimos, quito la cámara del telescopio, y paso a disfrutar de esta belleza de la naturaleza, a traves del ocular, ya que con una foto una foto nunca captaré la belleza de este animal al natural.

Embelesados vemos como poco a poco los quetzales se van marchando hasta que solo queda una hembra encima de nuestras cabezas, La hembra aunque no posea esas plumas tan largas, también enamora y por ello no puedes quitar toda la atención de ella. hasta que ella decide que se acabó el espectaculo y se avapora
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Es el momento de la foto de grupo, Ricky y Luis ponen las cámaras, y todo el grupo nos hacemos la foto de rigor en la mente de todos están los Quetzales que acabamos de ver

Después de esto vamos regresando al comedor, allí un cafecito y unas rosquillas nos sirven para tranquilizar la mente, es en este momento cuando todavía no han pasado ni 24 horas desde que aterrizamos, ya sabemos que Costa rica no nos va a decepcionar.
El Paraíso del Quetzal tiene una serie de senderos ide lo más interesantes, los compañeros eligen el sendero de Zeledonia, el nombre le viene dado por que allí vive una pequeña ave que endemica de Costa Rica y difícil de ver, lastima nosotros tampoco la vimos.
La senda nos hace descender hacia la quebrada/arroyo, pasamos por una pequeña cascada, en este recorrido vimos una buena serie de aves. Como candelita collareja o amigo del hombre, llamado así porque a veces sigue a las personas ya que cuando estos se desplazan pueden levantar alguna de sus presas y este ave lo aprovecharía.

Eso si, fue este el primero punto en el que empecé a comprobar que si ya es complicado hacer digiscoping, en Costa Rica iba a ser una misión aún más difícil. Poco te puedes salir de los senderos, con lo que el ángulo para afotar se reduce, los árboles son enormes, y lo que hace todo más difícil, la densidad del bosque es tal que casi no permite la entrada de la luz, por lo que en general la oscuridad es generosa, pero ante estas dificultades toca ponerse las pilas , el reto de afotar ya ha comenzado.

Abandonamos Paraiso Quetzal aunque nos quedamos con muchas ganas de seguir allí y cerca del EL KM 75 de la interamericana, está el lugar elegido para almorzar, allí probamos la comida tica, frijoles, un poco de arroz y algo de pollo. Este sería el primer casado del viaje.
Abandonamos la panamericana por una pista anchísima pero no asfaltada, un rompecarros, elevada pendiente, y un largo descenso que nos lleva hasta llegar al Hotel Savegre,
Un hotel a orillas de la cabecera del Río Savegre y a los pies del Cerro de la Muerte una de las montañas más altas de Costa Rica. Al llegar ya nos encandilan los comederos de colibríes, y alli lo intentamos con los pequeños plumiferos, junto al restaurante, difíciles son de captar ya que poco tiempo te dan en los posaderos. La estrella parece ser el colibrí montañes coligris de babero blanco es una especie endémica de la zona.


Dejamos las maletas en el hotel y de nuevo al armatoste, en busca de vida a las orillas del río, el tiempo ya amenaza lluvia , pero aun así salimos a la búsqueda de más aves, un par de mosquiteritos amarillos flirtean subidos a unas ramas secas y ante nosotros parece que entablan una animada tertulia
y un trepador juega a esconderse en la parte del arbol que no vemos, la lluvia hace acto de presencia y como podemos escondemos los equipos bajo un árbol o en las bolsas, no cae mucha agua pero si para impedirnos seguir con las fotos.
Mientras llueve muchos tipos de aves pasan junto a nosotros, pero todavía no me entero de la misa a la media de sus identificaciones, ando totalmente perdido, y es hora de disfrutar del paisaje que nos rodea , el cielo da una tregua y nos deja disfrutar del verde selva, hacemos un par de fotos más pero debemos regresar hacia el carro,
nos subimos al "armatoste", e intentamos salir a la pista, el agua hace que las ruedas no agarren y para salir de la cuesta Ricky tiene que ir marcha atras,
en el hotel nos dejan y nos despedimos del grupo de Fotonaturaleza.
Que buenas impresiones nos hemos llevado este primer día, los sitios, las aves pero sobre todo los amigos que hemos hecho, este día ha significado un fantástico estreno del viaje.
El lugar donde se encuentra el hotel Savegre es una pasada posee una reserva biológica privada de 800 hectáreas, está dentro de un bosque tropical nuboso, y la mayor parte de la reserva biológica es bosque primario, algo que en nuestra peninsula casi no sabemos ni lo que es, por lo que la vegetación es exuberante y sus árboles gigantescos, este ecosistema privilegiado sirve de refugio a una innumerable cantidad de especies, y por supuesto la gran cantidad de aves presentes convierte este destino como uno de los más buscados por los pajareros, y naturalistas. Como la luz escasea en el interior del bosque, y las aves prefieren pulular por las copas de los árboles, había que aprovechar esos puntos donde algún enorme árbol había caido encendiendo la luz en la selva, sin lugar a dudas aquí en Costa Rica los árboles casi no te dejan ver el bosque.

El segundo día me uní a un grupo de pajarólogos canadiense y vimos una ingente cantidad de aves, por supuesto casi todas eran nuevas para mi, muchas vistas, pero no tantas fotografiadas, fue este el día que decidí no hacer lista de aves ya que yendo con los pajareros me pasaron las especies que habíamos visto, pero de todas las que me dijeron muy pocas tenía la sensación de haberlas identificado yo, así que decidí disfrutar de la observación, hacer afotos y pasar de hacer lista.
Para conseguir afotar aves había que planificar las salidas de otra manera, por lo que no nos adentraremos en las quebradas, (arroyos ) y buscamos espàcios abiertos, nos movimos por las plantaciones de manzanos que pueblan los bordes de la reserva, por frutales y por pistas más anchas, por los limites donde los árboles son más pequeños, y las aves nos daban más oportunidades.
Como siempre las zonas de transición son las mejores ya que te dan la oportunidad de ver más variedad de especies y la luz te deja afotar

Al recorrer una pequeña zona arbolada a la salida del lodge, localicé un Quetzal . De rama en rama iba recorriendo árboles, yo detrás de el cambiando el trípode de sitio, le seguí hasta que se plantó detrás de la habitación en la que estabamos alojados, llame a los míos para que lo vieran y de pas avisé a Eric un guía canadiense que iba con un grupo que después de dos días en el Hotel no lo había visto. y allí hasta Zelai le hizo alguna foto, el arbol era en un aguacatillo, se posaba en una rama se lanzaba a arrancar los frutos de este árbol. Para comerlo.
Observando este ave entendemos porque está considerada como una de las más bellas del mundo, ese color verde, rojo a veces morado metálico según le de la luz, la longitud de sus plumas de las alas y cola, tiene un cariz mágico.

Una de las pocas cosas que no me gustó fue cuando en el río vimos una extraña escena, estaban picando una piedra con un martillo electrico, la verdad es que no termino de entender el porque, si era por utilizar los pedazos de roca como material de construcción o por otra extraña razón,el hecho es que el ruido era ensordecedor y pasaron realizando ese trabajo un buen número de horas, todo ello cerca de un cartel que parecía pedirles un poquito de por favor.
En las manzanedas perseguimos a pericos aliazufrados especie endémica, de grito de alarma chirriante, se hace especial fotografiar pericos en libertad, siempre que habímos visto aves similares había sido en cautividad, eso si seguro que los dueños de las manzanas no verán a estas aves con tan buenos ojos como nosotros, sorprende ver que una especie tan colorida pueda mimetizarse, pero es que posee los mismos colores del habitat en el que vive.
Y tambien pudimos fotografiar a placer a un Tucán esmeralda. Que tenía su nido justo en el limite de los alojamientos del hotel, era nuestro primer tucan y todas nuestras espectativas se iban cumpliendo
No nos debíamos olvidar de mirar al cielo y nos impresionaba ver decenas de rapaces en migración,como en esta foto que se ve una enorme bandada de gavilanes.
Los papamoscas te desafían desde sus posaderos y casi parecen seguirte sin importarles en exceso la presencia humana

Zelai después de fotografiar una ardilla, me arrastra a un poste de teléfono donde una pareja de carpinteros está haciendo su nido,

Carpintero careto, Melanerpes formicivorus, Acorn woodpecker. Hembra
Me encanta ver su cara de felicidad, cuando descubre algo nuevo que compartir, y en este caso gracias a el, fotografiamos a la pareja.
Poco a poco nos acostumbrábamos a la habitual presencia del comemaiz. Las mariposas llamaban nuestra atención


y las enormes flores con su colorido espectacular llenaban tanto nuestro sentido de la vista como el olfativo,
Vemos los primeros reptiles del continente, y nada, nada nos quita esa sensación de descubridores de bellezas. Si,,,,,, ya sabemos que no descubrimos nada que otra gente no haya visto antes. Pero casi todo es nuevo para nosotros. Y por ello los cuatro nos sentimos como niños que acaban de abrir los ojos por primera vez..
Pudimos observar buen numero de especies endemicas de estas montañas, como esta tangara que disfrutaba comiendo todo tipo de frutos.
Al atravesar un pequeño puente despues de ver al frutero copetón comiendo, un destello nos ilumina, hemos caido en una trampa, eso si inofensiva, una cámara se dispara al notar nuestra presencia, como si un animal fueramos apareceremos en el sensor de la cámara, quien sabe si el siguiente animal en ser fotografiado podría ser un puma.
Ni siquiera la habitual lluvia vespertina apaga nuestro disfrute, bueno quizás el precio de la comida del restaurante lo logra un poco, pero esos detalles mundanos ya teníamos que tenerlos en los en los planes, tenemos claro que es un lujo disfrutar de un café mientras vemos como los colibríes van y vienen sobrevolándonos , así que asumiremos el precio.

Se acaba el tiempo de estar en la cordillera de Talamanca y sabemos que no veremos la mayoría de los secretos que esta sierra esconde pero nos vamos con la sensación de haber conocido una pequeña porción de esta espectacular meca de pajareo.
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De Digiscoping por Costa Rica, con toda la pata.


Prologo


Durante un mes junto con Arrate y con nuestros dos hijos Zelai y Urtzi, hemos tenido la suerte de pajarear por una de las mecas mundiales del birdwatching, “Costa Rica”, gracias a la hospitalidad de los Ticos ha sido un viaje fantástico, Lleno de paisajes, animales, y desplazamientos interesantes, las bellezas que ofrece este pais son incontables, nos hemos paseado por las montañas de Talamanca, la cabecera del río Savegre, hemos sentido el zumbido de los colibríes, visitado la estación biológica de la selva de Sarapiqui, recorrido las orillas del río san Juan, los canales de Tortuguero, la costa caribeña hasta Cahuita, después saltamos a la costa pacifica comenzando por el parque Carara , pasando al parque Manuel Antonio, nos hemos internado en el espectacular Corcovado”, en la Isla del caño hemos buceado entre tiburones de aleta blanca, y nadado con tortugas, recorrido el golfo dulce donde hemos saltado sobre las olas junto a delfines, nos han encandilado los jardines de orquideas , hemos adentrado por los bosques lluviosos de Monteverde, disfrutado de volcanes como el Poas y nos sentimos impresionados ante activo volcán Arenal.
Tiquicia es un país para degustar sin prisas y no es necesario acudir a un paquete turístico para recorrerlo, ya que al ser muy pequeño, y con escasa delincuencia, se puede llegar a todas partes combinando todo tipo de transporte.
Pese a lo pequeño del país, poco más que Aragón, es extraordinariamente rico en biodiversidad, dotado de gran numero de interesantísimos hábitats, está a caballo del caribe y del pacifico y es parte del estrecho que separa América del norte y del sur por lo que es un paso obligado en la migración de las aves, por diferentes razones muchos de estos hábitats han sido protegidos desde hace ya muchos años, y puede presumir de que el 25 % del país está dedicado a la preservación de ecosistemas

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Algunos de sus bosques pueden considerarse primarios es decir que no se han visto alterados significativamente por la actividad humana, para hacernos una pequeña idea de lo que se puede ver en el pais solo decir que de las casi 10.000 especies de aves que habitan el planeta, en Costa Rica pueden verse cerca de 900, es decir un 9% de las especies de aves del mundo.
Una de las aves más buscadas por todos los que hemos tenido la suerte de visitar Costa rica es el Quetzal, para mucha gente es considerada como una de las aves más bellas del mundo, sus largas plumas y el colorido espectacular no deja indiferente a nadie, llegó a ser un ave mágica para los Mayas y Aztecas, tanto que su captura llegó a estar penada con la muerte. Ahora se haya recluida a pequeños puntos en Centroamérica,
Hemos tenido suerte ya que pudimos disfrutar de varias parejas de ellos, en Paraíso Quetzal, en San Gerardo de Dota y en Monteverde.


Otra ave muy especial es el Yiguirro ave, que aunque su belleza quede eclipsada por aves como el quetzal, tiene mucho interés, ya que nos acompañó en casi todos los rincones que hemos visitado de Tiquicia, su bello canto acompañado de muchos otros sonidos nos despertaba cada mañana,Este ave es el ave nacional del país, algo que cuando sale en las conversaciones, da para rato, algunos dicen porque su canto anuncia la llegada de las lluvias para el bien de las cosechas, otros porque es una ave que se puede ver en todo el pais y es muy cercana al hombre, y otros porque su nombre ha sido mencionado en canciones y libros de autores costarricenses, sea por lo que fuere, para nosotros las notas de su canto siempre nos traerán recuerdos de esta tierra costarricense.
Si el tiempo nos lo permite, a la vez que vayamos mostrando fotos del viaje iremos hablando de los lugares más interesantes para observación de aves, de los que hemos visitado, con pequeñas ayudas de nuestra ruta que puedan ayudar a quienes deseen ir de pajareo por tierras Ticas, Para ilustrar mejor estos artículos pediré algunas fotos a los amigos de la web de Fotonaturaleza, un autentica ventana a las bellezas de este País, y desde aquí mi famila les agradece todos sus consejos, sugerencias y por supuesto su compañía en nuestros recorridos, a nosotros nos ha servido de mucho vuestra ayuda a la hora de planificar y disfrutar de este viaje.


Primera parte

De digiscoping por Costa Rica. Pajareando por la Cordillera de Talamanca.
Segunda parte



Colimbo del Athletic

Parece que ya se siente el retorno de la Gabarra a la ría de Bilbao, y eso lo han notado hasta los colimbos. Si alguien tiene dudas, solo tiene que mirar a que colores se ha arrimado este.


II Censo invernal de avutardas en Burgos

Como indica el título del mensaje, el día 17 de enero de 2009 realizamos el II censo invernal de avutardas de la comarca Tierra de Campos burgalesa organizado por miembros del Anuario ornitologico de Burgos. Nos reunimos 12 personas en Olmillos de Sasamón.

A este censo asistimos :

De izquierda a derecha: Elvira Salazar, David González, Javi Morala, Tomás Crespo, Luis Escribano, Eduardo Mateos, José Pedro Portillos, Manu Estébanez, y José Luis Lobo sacando la afoto, se fueron antes de la foto Pedro Arratibel, Carlos Palma y Francisco Meléndez.



Los caminos estaban en mal estado, la nieve de los ultimos días los hacía peligrosos, pero la extrema pericia y prudencia de los conductores nos hizo recorrerlos con seguridad

La mañana salió muy agradable, casi despejado y sin helada, había 1,5 ºC cuando comenzábamos el censo a las 9.00h.


No había viento y la visibilidad era estupenda, lo que ha permitido que la mayoría de los bandos hayan sido sexados.
Pero no sólo ha sido contar avutardas, los diferentes equipos han podido disfrutar de la tremenda cantidad de rapaces que hay en la zona, sobre todo cernícalos, ratoneros y milanos, pero también se han podido observar Halcón peregrino, bastantes Esmerejones, un gavilán, muchos aguiluchos pálidos y algún que otro aguilucho lagunero.

También se dejaron ver los alaudidos cogujadas y la abundancia de calandrias no pasaba desapercibida del mismo modo que los pardillos, jilgueros y gorriones chillones. Vimos varios bandos de perdices que deseábamos que no fueran localizadas por los cazadores que batían la zona, Al ser día hábil de caza teníamos miedo de que levantaran a las avutardas pero parece que su presencia no afectó en exceso al conteo,

Los fríos de esta semana también se han dejado notar en la llanura cerealista en forma de bandos y más bandos de avefrías, con algunos chorlitos dorados asociados.


También se han visto mamíferos, uno de los equipos una treintena de corzos en diferentes grupos, y otro equipo un zorro. Por todo ello, fue una jornada de campo memorable.

A medio día nos reunimos en un restaurante de la zona, para degustar unas buenas viandas, Terminada la opípara comida en la que no faltó el cordero la mayoría de los participantes abandonaron la zona .

Pero unos pocos nos habíamos quedado con ganas de afotar, y con la información privilegiada y calentita, fuimos en busca del grupo de avutardas más numeroso que se había visto.
Nada más salir del pueblo aparecieron calandrias, pardillos, un mochuelo y un posible dormidero de milanos, el primer camino que usamos por la tarde no estaba muy transitable y tuvimos que dar la vuelta.
En esta foto Luis controlaba que la calandria no se iba, Manu enfocaba y Tomás disparaba, tres afotadores para una imagen FTEI que nivel...
Y en cuanto entramos por otro camino vimos dos grandes bandos de avutardas, juntos sumaban más de cincuenta ejemplares, desde el coche intentamos afotarlos, por desgracia estoas grandes aves fueron levantadas por unos cazadores que batían la estepa cerealistica imagino que a la caza de perdices.

Las seguimos en su vuelo y localizamos donde habían parado. Disfrutamos del ocaso mientras teníamos en el ocular del telescopio un pequeño bando de avutardas. Sentíamos como una fantástica jornada de pajareo llegaba a su fin. Pero estar tan cerca de estas aves majestuosas, nos invitaba a soñar otro día de pajareo e idear la mejor manera de poder fotografiarlas en próximos meses, quizás en el cercano marzo cuando su sangre se vea alterada por la llamada de la reproducción, y muestren sus mejores galas

Primeras conclusiones

Esperando a terminar de analizar los datos obtenidos, os podemos indicar que la cantidad de avutardas invernantes en la comarca oeste de la provincia de Burgos son al menos 266 ejemplares, 27 más que el año pasado, lo que sorprende y agrada. Como éramos gente suficiente, ha habido un equipo que ha buscado avutardas en el lado palentino, al otro lado del Pisuerga y no ha encontrado ninguna, lo que también es un dato importante
Ya queda menos para el conteo del año próximo, si todo va bien los que estuvimos regresaremos, pero... ¿Alguien más se apunta para el censo del 2010?

Rascón en Salburua



El día 11 de enero en Siberia-Gasteiz la helada fue de escándalo la lámina de agua del humedal de Salburua estaba congelada. Y cuando la niebla se levantó la luz del sol caía como un mazo, pero no era suficiente para templar el ambiente. Los ciervos echaba vaho, y las urracas daban la nota con sus gritos, algunos piquigordos se encaramaban a las ramas más altas intentando calentarse

Rascón, Rallus acuaticus

Quizás el personaje de estas fotos, es uno de los más oídos en Salburua, pero seguro que uno de los menos vistos. Por ello me dejó boquiabierto cuando me encontré que el rascón decidió salir del carrizal, para pasearse por las campas,verle “pastando” sobre la hierba escarchada, fue un lujo inesperado y disfruté de sus evoluciones buscando comida.
Rascón, Rallus acuaticus

No dejó de colaborar ni cuando descargué el video que le había grabado al ordenador, ya que el rascón sigue el ritmo de la música con su gracioso movimiento de cola.Espero que os guste
Salud.
Rascón, Rallus aquaticus

Escribanos Nivales en Cantabría



El 2 de enero quedamos Manu y Tomás, para ir en busca de un pequeño bando de escribanos nivales que se habían visto en una playa al oeste de Santander, llegamos a la playa poco después de amanecer, y la niebla comenzaba a disiparse, con el equipo a cuestas nos adentramos en la playa, pocas aves se veían, alguna gaviota y cormorán nos sobrevolaban pero poco más, en una de estas vemos un grupo de correlimos comunes semienterrados en la arena, parecía que habían pasado la noche allí mismo, estaban semidormidos, unas pocas fotos y en cuanto nos acercamos un poco más de lo debido, alzan el vuelo.

Media hora recorriendo las dunas y llegamos al final de la playa y los nivales no dan señales de vida, Manu da ánimos y dice que quien los ha vió, tardó un largo rato en encontrarlos ya que es raro que levanten el vuelo, por lo que con el equipo a cuestas y el animo en todo lo alto, reanudamos la búsqueda, bisbitas era de lo poco que se dejaba ver en las inmediaciones de las dunas, y por fin damos con ellos, caminando vemos el primero, está husmeando junto a un cardo, y luego uno a uno vimos a los otros 3 escribanos


No hay mucha luz y el rocío de la mañana ya nos había calado el calzado, los primeros momentos intentando la foto testimonial de rigor me hacía sentir un hormigueo en el estomago temiendo que alzaran el vuelo antes de fotografiarlos.


Los escribanos parece que pasan de nosotros, primeras fotos, pero no conseguimos verlos del todo en el visor, casi siempre escondidos entre la hierba, y caminando, no hacen movimientos bruscos pero su constante “apeonar” en búsqueda de comida hace casi imposible el uso de la compacta, no me extraña que Iván les llame ratones ya que se mueven como tales. Manu con su réflex parece que lo lleva mejor.

Se nos escapa un carraspeo, y los escribanos alzan el vuelo, despliegan sus alas y vemos sus grandes franjas blancas les seguimos en su recorrido aéreo, un ligero trinar que parece que usan para mantener el contacto entre ellos cuando vuelan.

Sobrevuelan un rato sobre las dunas buscando donde parar, hasta que eligen una zona de hierbas, más tupida aún que la anterior. El sol se va asomando entre la niebla , y mejoran las condiciones de luz, lo que festejamos con sonrisas, y afilando el telescopio, y Manu se anima a probar la cámara compacta .

Nos acercamos de nuevo a ellos, y concentrados intentamos que la textura de su bello plumaje quede captada por la cámara, buscaban semillas de Polygonum maritimun inclinan las cañas de las hierbas con el pico y buscan las que pueden estar enterradas en la arena, sentían debilidad por las semillas de cardo marino (Eryngium maritimum) cuando consiguen una semilla, es de los pocos momentos en los que paran quietos y con el pico la limpian de la espiga, de tanto escarbar en la arena, es habitual verles con unos granos de arena sobre del pico, lo que les da un aire simpático.
Si les sobrevuela una gaviota u otra especie alada, se quedan parados mirando al cielo haciendo contorsionismo con su cuello, el miedo a los piratas aéreos parece atenazarles. Pero pasado el peligro vuelven a su quehacer.
Si alguno de ellos quiere cambiar de “zona de pastoreo” se sube a una rama desde donde emite su reclamo y cuando percibe que todos están avisados, eleva el vuelo y los demás le siguen.

Después de una mañana con la cabeza baja, buscando comida a medio día, deciden acicalar su plumaje, salen de la zona herbácea y se llegan a la playa, allí cualquier rama u objeto que ha arrastado la mar es bueno para ser usado como posadero, en ellas realizan todo tipo de estiramientos ante nosotros y miman sus plumas, el disfrute que estos momentos nos da es increíble, quitamos la cámara del telescopio y disfrutamos de la ocasión, nos sentimos afortunados de ver esta rara ave tan confiada, en estas latitudes

Contemplar durante una mañana a estos nivales fue un autentico placer, se pasó en un suspiro, y a pesar de que ya quedaba poco sitio en las tarjetas de la cámara, las ganas de seguir fotografiando y observarles nos retenían allí.
La sed nos apretaba y casi aprovechamos que a mi se me cayó el mando, haciendo un ruido que asustó a los escribanos, que se alejaron de nosotros para abandonar este paradisíaco lugar.

Ya en el bar una cervecita con limón nos quita el reseco y sirve como colofón de una fantástica jornada de pajareo.

Final … no... que Manu me tienta para buscar unos correlimos oscuros en otra playa y para allí vamos, esto del vicio del digiscoping es como una droga.

ggg