ggg

II Censo invernal de avutardas en Burgos

Como indica el título del mensaje, el día 17 de enero de 2009 realizamos el II censo invernal de avutardas de la comarca Tierra de Campos burgalesa organizado por miembros del Anuario ornitologico de Burgos. Nos reunimos 12 personas en Olmillos de Sasamón.

A este censo asistimos :

De izquierda a derecha: Elvira Salazar, David González, Javi Morala, Tomás Crespo, Luis Escribano, Eduardo Mateos, José Pedro Portillos, Manu Estébanez, y José Luis Lobo sacando la afoto, se fueron antes de la foto Pedro Arratibel, Carlos Palma y Francisco Meléndez.



Los caminos estaban en mal estado, la nieve de los ultimos días los hacía peligrosos, pero la extrema pericia y prudencia de los conductores nos hizo recorrerlos con seguridad

La mañana salió muy agradable, casi despejado y sin helada, había 1,5 ºC cuando comenzábamos el censo a las 9.00h.


No había viento y la visibilidad era estupenda, lo que ha permitido que la mayoría de los bandos hayan sido sexados.
Pero no sólo ha sido contar avutardas, los diferentes equipos han podido disfrutar de la tremenda cantidad de rapaces que hay en la zona, sobre todo cernícalos, ratoneros y milanos, pero también se han podido observar Halcón peregrino, bastantes Esmerejones, un gavilán, muchos aguiluchos pálidos y algún que otro aguilucho lagunero.

También se dejaron ver los alaudidos cogujadas y la abundancia de calandrias no pasaba desapercibida del mismo modo que los pardillos, jilgueros y gorriones chillones. Vimos varios bandos de perdices que deseábamos que no fueran localizadas por los cazadores que batían la zona, Al ser día hábil de caza teníamos miedo de que levantaran a las avutardas pero parece que su presencia no afectó en exceso al conteo,

Los fríos de esta semana también se han dejado notar en la llanura cerealista en forma de bandos y más bandos de avefrías, con algunos chorlitos dorados asociados.


También se han visto mamíferos, uno de los equipos una treintena de corzos en diferentes grupos, y otro equipo un zorro. Por todo ello, fue una jornada de campo memorable.

A medio día nos reunimos en un restaurante de la zona, para degustar unas buenas viandas, Terminada la opípara comida en la que no faltó el cordero la mayoría de los participantes abandonaron la zona .

Pero unos pocos nos habíamos quedado con ganas de afotar, y con la información privilegiada y calentita, fuimos en busca del grupo de avutardas más numeroso que se había visto.
Nada más salir del pueblo aparecieron calandrias, pardillos, un mochuelo y un posible dormidero de milanos, el primer camino que usamos por la tarde no estaba muy transitable y tuvimos que dar la vuelta.
En esta foto Luis controlaba que la calandria no se iba, Manu enfocaba y Tomás disparaba, tres afotadores para una imagen FTEI que nivel...
Y en cuanto entramos por otro camino vimos dos grandes bandos de avutardas, juntos sumaban más de cincuenta ejemplares, desde el coche intentamos afotarlos, por desgracia estoas grandes aves fueron levantadas por unos cazadores que batían la estepa cerealistica imagino que a la caza de perdices.

Las seguimos en su vuelo y localizamos donde habían parado. Disfrutamos del ocaso mientras teníamos en el ocular del telescopio un pequeño bando de avutardas. Sentíamos como una fantástica jornada de pajareo llegaba a su fin. Pero estar tan cerca de estas aves majestuosas, nos invitaba a soñar otro día de pajareo e idear la mejor manera de poder fotografiarlas en próximos meses, quizás en el cercano marzo cuando su sangre se vea alterada por la llamada de la reproducción, y muestren sus mejores galas

Primeras conclusiones

Esperando a terminar de analizar los datos obtenidos, os podemos indicar que la cantidad de avutardas invernantes en la comarca oeste de la provincia de Burgos son al menos 266 ejemplares, 27 más que el año pasado, lo que sorprende y agrada. Como éramos gente suficiente, ha habido un equipo que ha buscado avutardas en el lado palentino, al otro lado del Pisuerga y no ha encontrado ninguna, lo que también es un dato importante
Ya queda menos para el conteo del año próximo, si todo va bien los que estuvimos regresaremos, pero... ¿Alguien más se apunta para el censo del 2010?

Rascón en Salburua



El día 11 de enero en Siberia-Gasteiz la helada fue de escándalo la lámina de agua del humedal de Salburua estaba congelada. Y cuando la niebla se levantó la luz del sol caía como un mazo, pero no era suficiente para templar el ambiente. Los ciervos echaba vaho, y las urracas daban la nota con sus gritos, algunos piquigordos se encaramaban a las ramas más altas intentando calentarse

Rascón, Rallus acuaticus

Quizás el personaje de estas fotos, es uno de los más oídos en Salburua, pero seguro que uno de los menos vistos. Por ello me dejó boquiabierto cuando me encontré que el rascón decidió salir del carrizal, para pasearse por las campas,verle “pastando” sobre la hierba escarchada, fue un lujo inesperado y disfruté de sus evoluciones buscando comida.
Rascón, Rallus acuaticus

No dejó de colaborar ni cuando descargué el video que le había grabado al ordenador, ya que el rascón sigue el ritmo de la música con su gracioso movimiento de cola.Espero que os guste
Salud.
Rascón, Rallus aquaticus

Escribanos Nivales en Cantabría



El 2 de enero quedamos Manu y Tomás, para ir en busca de un pequeño bando de escribanos nivales que se habían visto en una playa al oeste de Santander, llegamos a la playa poco después de amanecer, y la niebla comenzaba a disiparse, con el equipo a cuestas nos adentramos en la playa, pocas aves se veían, alguna gaviota y cormorán nos sobrevolaban pero poco más, en una de estas vemos un grupo de correlimos comunes semienterrados en la arena, parecía que habían pasado la noche allí mismo, estaban semidormidos, unas pocas fotos y en cuanto nos acercamos un poco más de lo debido, alzan el vuelo.

Media hora recorriendo las dunas y llegamos al final de la playa y los nivales no dan señales de vida, Manu da ánimos y dice que quien los ha vió, tardó un largo rato en encontrarlos ya que es raro que levanten el vuelo, por lo que con el equipo a cuestas y el animo en todo lo alto, reanudamos la búsqueda, bisbitas era de lo poco que se dejaba ver en las inmediaciones de las dunas, y por fin damos con ellos, caminando vemos el primero, está husmeando junto a un cardo, y luego uno a uno vimos a los otros 3 escribanos


No hay mucha luz y el rocío de la mañana ya nos había calado el calzado, los primeros momentos intentando la foto testimonial de rigor me hacía sentir un hormigueo en el estomago temiendo que alzaran el vuelo antes de fotografiarlos.


Los escribanos parece que pasan de nosotros, primeras fotos, pero no conseguimos verlos del todo en el visor, casi siempre escondidos entre la hierba, y caminando, no hacen movimientos bruscos pero su constante “apeonar” en búsqueda de comida hace casi imposible el uso de la compacta, no me extraña que Iván les llame ratones ya que se mueven como tales. Manu con su réflex parece que lo lleva mejor.

Se nos escapa un carraspeo, y los escribanos alzan el vuelo, despliegan sus alas y vemos sus grandes franjas blancas les seguimos en su recorrido aéreo, un ligero trinar que parece que usan para mantener el contacto entre ellos cuando vuelan.

Sobrevuelan un rato sobre las dunas buscando donde parar, hasta que eligen una zona de hierbas, más tupida aún que la anterior. El sol se va asomando entre la niebla , y mejoran las condiciones de luz, lo que festejamos con sonrisas, y afilando el telescopio, y Manu se anima a probar la cámara compacta .

Nos acercamos de nuevo a ellos, y concentrados intentamos que la textura de su bello plumaje quede captada por la cámara, buscaban semillas de Polygonum maritimun inclinan las cañas de las hierbas con el pico y buscan las que pueden estar enterradas en la arena, sentían debilidad por las semillas de cardo marino (Eryngium maritimum) cuando consiguen una semilla, es de los pocos momentos en los que paran quietos y con el pico la limpian de la espiga, de tanto escarbar en la arena, es habitual verles con unos granos de arena sobre del pico, lo que les da un aire simpático.
Si les sobrevuela una gaviota u otra especie alada, se quedan parados mirando al cielo haciendo contorsionismo con su cuello, el miedo a los piratas aéreos parece atenazarles. Pero pasado el peligro vuelven a su quehacer.
Si alguno de ellos quiere cambiar de “zona de pastoreo” se sube a una rama desde donde emite su reclamo y cuando percibe que todos están avisados, eleva el vuelo y los demás le siguen.

Después de una mañana con la cabeza baja, buscando comida a medio día, deciden acicalar su plumaje, salen de la zona herbácea y se llegan a la playa, allí cualquier rama u objeto que ha arrastado la mar es bueno para ser usado como posadero, en ellas realizan todo tipo de estiramientos ante nosotros y miman sus plumas, el disfrute que estos momentos nos da es increíble, quitamos la cámara del telescopio y disfrutamos de la ocasión, nos sentimos afortunados de ver esta rara ave tan confiada, en estas latitudes

Contemplar durante una mañana a estos nivales fue un autentico placer, se pasó en un suspiro, y a pesar de que ya quedaba poco sitio en las tarjetas de la cámara, las ganas de seguir fotografiando y observarles nos retenían allí.
La sed nos apretaba y casi aprovechamos que a mi se me cayó el mando, haciendo un ruido que asustó a los escribanos, que se alejaron de nosotros para abandonar este paradisíaco lugar.

Ya en el bar una cervecita con limón nos quita el reseco y sirve como colofón de una fantástica jornada de pajareo.

Final … no... que Manu me tienta para buscar unos correlimos oscuros en otra playa y para allí vamos, esto del vicio del digiscoping es como una droga.