Dientes de zifio.

Primero fueron las pardelas, después los rorcuales y para continuar el día perfecto aquel 16 de octubre de 2011 aparecieron ante nosotros una familia de zifios o ballenatos de cuvier, subo la tercera parte de un día redondo e inolvidable.
Primera parte: Rorcuales, Repoker de pardelas, y Dientes de Zifio...
Segunda parte:  Ballenas, cumplimos un sueño, Navegamos junto a Rorcuales en el Cantábrico
y ahora la tercera parte: Dientes de Zifio

Zifio o ballenato de Cuvier (Ziphius cavirostris)

Regresando a puerto y todavía con el sabroso regustillo que nos había dejado la observación y la navegación junto a los rorcuales,
Vemos unos bultos que se nos cruzan en el camino, Zifios exclama Jesús.
Zifio o ballenato de Cuvier (Ziphius cavirostris)
Una famila de zifios emerge ante nosotros, los más rápidos enfocan y disparan las cámaras, tan rápido como aparecen se sumergen, miramos por todas partes, temiéndonos que se hubieran calado. ( sumergido)

Pero no, de nuevo emergen dirigiendose al oeste uno tras otro van saliendo a la superficie, algunos se dejan ver totalmente fuera del agua otros en cambio, solo asoman es espiraculo y se sumergen de nuevo, llegamos a contar hasta siete individuos. Y gracias a las fotografías obtenidas hemos llegado a identificar al menos 5 ejemplares

Zifio o ballenato de Cuvier (Ziphius cavirostris)
Tan cerca los tuvimos que Juankar y Xabi afotaron los dientes de la mandibula inferior de uno de los ejemplares. Lo que nos hace sentirnos increíblemente afortunados, ya que este mamífero marino aunque abundante es una de esas especies que casi no se tienen casi datos.
Zifio o ballenato de Cuvier (Ziphius cavirostris)

en los ejemplares adultos el cuerpo es gris o azulado, con la edad la coloración se les va aclarando, este proceso se inicia por la cabeza,

Zifio o ballenato de Cuvier (Ziphius cavirostris)
Los ejemplares viejos pueden llegar a ser totalmente blancos, como este apodado Marmol por Jesus
Zifio o ballenato de Cuvier (Ziphius cavirostris)

A medida que avanza su edad, por esa  costumbre de pelearse usando sus dientes van decorando el cuerpo de multitud cicatrices.
Zifio o ballenato de Cuvier (Ziphius cavirostris)
Alcanzan una talla de 6 metros y medio los machos y 7 metros las hembras, Pesan unas tres toneladas.
Tienen una cabeza relativamente pequeña, que acaba en un morro corto, la aleta dorsal situada en el tercio posterior del cuerpo.
Zifio o ballenato de Cuvier (Ziphius cavirostris)
Posee un par de dientes triangulares de pequeño tamaño en parte anterior a la mandibula inferior, que quedan visibles aunque tenga la boca cerrada, estos dientes son seguramente los culpables de que los ejemplares adultos tengan la espalda totalmente cubierta de cicatrices,
Zifio o ballenato de Cuvier (Ziphius cavirostris)
Se les ve escasamente en aguas de menos de 500 m de profundidad, y se le asocia a aguas donde existen perfiles abruptos del fondo marino
No se conocen datos de sus posibles migraciones en su area de distribución, si que que vive en las aguas trropicales y templadas del planeta no estando presente en las aguas polares,

Es un animal esquivo lo que dificulta la determinación del tamaño de sus grupos, pero se cree que suelen formar manadas de tres a siete individuos muy cohesionados, formando grupos familiares estables

Estos cetáceos comen cefalópodos que capturan en los fondos oceanicos así como peces, sus inmersiones pueden prolongarse hasta treinta minutos
Quizás junto a los humanos sean las orcas sus únicos enemigos.

Los zifios desaparecieron tras su  segunda emersión  y con las pulsaciones por las nubes regresamos a puerto y enneste recorrido pudimos ver más delfines
Alcatraces aislados y algunas pardelas baleares


 Así como  este autogiro que nos hizo disfrutar con varias piruetas
En el Barco se ven a Juankar, Mila, Tomás y Jesus así como al capitán



Un sabroso 16 de octubre de 2011 que nunca olvidaremos,


Ballenas, cumplimos un sueño, Navegamos junto a Rorcuales en el Cantábrico







Continuamos la marcha hasta que allá al norte en una de estos vistazos vemos una pequeña columna de vapor vertical que se va diluyendo, inocente de mi, pienso que es algo de humo que saldría de un barco allá en el horizonte pero a su lado sale otra, ¡Oye eso no será un soplo de ballena!
Estaban a punto de pronunciarse el mensaje que tanto ansiabamos oir son, son ballenassssssssssssssss
En cuanto vimos los soplos de ballena y nos dirigimos a ellos, la algarabia del grupo iba en aumento
Le indicabamos al capitán desde lo alto del barco la dirección en la que estaban las ballenas, al principio muy muy lejos, pero cada 5 angustiosos minutos de repitían los soplidos. Al noroeste y al norestede nuestro objetivo y al oeste más soplos en un momento contamosotros 4 al noreste y tres más al noreste, por lo menos estamos divisando 10 ballenas en ese momento.
Detrás nuestro al sur y a mucha distancia aparecen dos lomos que se dejan ver por la superficie, están totalmente a contraluz el capitán les cataloga, son “delfines grandes”, nos entra la duda y durante bastante tiempo llegamos a pensar que se trataba de rorcual aliblanco, pero una visión más detallada de las fotografías ampliadas de vuelta en casa y tras consulta con los técnicos queda claro que se trataba de nuestra primer contacto con los zifios de cuvier en esta salida.




Estos zifios desaprecen .
Lo que la principio se divisaba allá al norte, allimite del horizonte, se va acercando y y los animales cada vez se ven más grandes, hasta que llegamos a su altura y comenzamos a navegar paralelos a ellos, sin interferir para nada en su recorrido.
Es dificil transmitir lo que sentimos al acercarnos, dejándonos los ojos en cada mirada, y emocionarnos al ver cualquier indicio de rorcual.


Uno de los rorcuales llegó a emerger a escasos veinte metros de nuestra posición, pudimos disfrutar por debajo del agua viendo su cabeza y ese abdomen blanco, fue en ese momento cuando descubrimos la inmensidad del tamaño de estas increíbles criaturas, en superficie solo vemos una pequeña parte del volumen inmenso de este cetaceo, del que dicen que es el segundo animal más grande de la tierra solo superado por el rorcual azul o ballena azul, sobre 25 metros de longitud y más de 100 toneladas de peso.

Creíamos que este había sido el momento cumbre y teníamos miedo de que nuestra cercanía pudiera asustarlos y por ello que se calaran a las profundidades, pero nada más lejos de la realidad a medida que ibamos avanzando en paralelo a ellos, eran los rorcuales los que parecían tener curiosidad por vernos a nosotros acercandose cada vez más , mas y más.
Hicimos miles de fotos, videos , capturas mentales, pero era imposible asimilar lo que teníamos delante de nuestras narices y mucho menos lo que sentimos.
Quizas se en los videos como en estos que han subido Juankar, Jose Mari y Jesus Menéndez, como se aprecia de la mejor manera los movimientos de las ballenas en la superficie.


El espiraculo de los cetaceos espulsaba aire y nos avisaba de su constante presencia junto a nosotros.
Las exclamaciones de asombro de los que estábamos en a bordo fueron silenciándose y las miradas de complicidad eran suficientes para transmitir entre nosotros la grandiosidad del momento que estábamos viviendo hasta que degustamos un intenso silencio.




No se cuanto tiempo cabalgamos cerca de los rorcuales pero tuvo que llegar el momento en el que teníamos que despedirnos de ellos, estábamos a 30 millas de la costa 55 kilómetros y teníamos cuatro horas hasta el puerto de bermeo tocaba regresar



Un ultimo vistazo, nos prometimos que una ultima emersión y el capitán viró dirección Bermeo.



Como en las instantaneas no se aprecia las salidas a superficie de los rorcuales intentamos con secuencias que se vea el recorrido de los lomos de estos mostruos marinos al salir a superficie.


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Despues de cada emersión , cuando los rorcuales se sumergían en el agua, la superficie que habían ocupado quedaba totalmente en calma, como cubierta por una pelicula de grasa permitiendonos contar así fácilmente el número de ejemplares que estabamos observando.



¿Cuantos rorcuales habíamos divisado?, nos entran las dudas, cuando nos dirigíamos hacia el grupo grande vimos dos chorros más al oeste y otros tres al este, decir un número es complicado pero creo que al menos llegamos a ver un minimo de quince ejemplares.
En casa a Iván le ha dado por intentar ver particularidades que diferenciaran los individuos y Xabi ha añadido más información en total hemos visto particularidades que podrían servir para identificar al menos 6 individuos


Tuvo que transcurrir un buen espacio de tiempo para que nuestras pulsaciones volvieran a la normalidad, mientras unos degustaban esas imágenes en el visor de las cámaras otros revisaban los videos grabados. y los demás simplemente respiraban satisfechos.


Con la satisfacción del sueño cumplido y de regreso a puerto, el destino nos reservaba una nueva sorpresa, delante de nuestros ojos a menos de 50 metros emergen un grupo de Zifios de cuvier, (ziphius cavirostris) Les podemos ver perfectamente grandes cicatrices en el cuerpo y ese color claro que les hizo facilmente identificables, llegamos a ver hasta los dientes de la mandibula inferior lo que nos hace sentirnos increíblemente afortunados, ya que este mamifero marino aunque abundante es una de esas especies que casi no se tienen casi datos,



Por hoy creo que ya hemos subido suficientes afotos, las de los zifios para la proxima entrega

Rorcuales, Repoker de pardelas, y Dientes de Zifio en un mar lleno de vida

Después de la salida desde Ondarroa en la que disfrutamos con los delfines, tocaba aventurarse mar adentro a la búsqueda de ballenas, para ello esta vez nos juntamos el domingo día 16 de octubre de 2011, un grupo de ilusionados observadores, Juankar, Xabi Mendarte, Mario Bregaña. Jesús Menendez, y José Mari Salazar, Mila, Iván Sarabia y Tomás Crespo







Salimos del puerto al mismo tiempo que el sol despegaba por el este, un sol que ya anunciaba el buen tiempo Alguna gaviota patiamarilla nos acompañó saliendo de la bocana del puerto,

Cerca de la costa a velocidad de vertigo unas pardelas baleares surfeaban a ambos lados del barco,
Pardela balear, Puffinus mauretanicus , Balearic Shearwater
No tardó en aparecer el primer pagalo grande que ya buscaba quien sería el inocente al que que le iba a birlar su desayuno

con Machicaco a la proa nos dirigimos a alta mar, poco a poco íbamos localizando balsas cada vez más grandes de pardelas la mayoría de ellas capirotadas,

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Pardela capirotada, Puffinus gravis Great Shearwater


Pardela capirotada, Puffinus gravis Great Shearwater



Con Machicaco a la proa nos dirigimos a alta mar, poco a poco íbamos localizando balsas cada vez más grandes de pardelas la mayoría de ellas capirotadas, y entre ellas como siempre por ser más escasas destacaban las pardelas sombrías


Pardela Sombría, Puffinus griseus, Sooty Shearwater, 


Pardela Sombría, Puffinus griseus, Sooty Shearwater


Pardela Sombría Puffinus griseus Sooty Shearwater
Jesús encaramado en el puesto de vigía prismaticos en ristre nos hace dirigirnos hacía un punto en en el que unas pequeñas aves se dedicaban a coser cual maquina de escribir el calmado mar cantábrico, pero, pero si son falaropos pico gruesos, unos ocho que en seguida despegan y deciden cambiar de ubicación, la demencia ornitológica de los presentes ya había aflorado, para algunos solo por esto ya había valido la pena la salida,


Se escucha un grito Y aquella ola???, ( ya se que no se debe gritar pero la emoción tiene esas cosas)



una ola de unos sesenta metros de anchura y casi medio metro de altura parecía romper en medio del océano, alrededor de ella espuma blanca




y tras mirar a través de los prismáticos se veían decenas, centenares bueno dejemoslo en “Dosmiles” de pardelas capirotadas que se estaban dando un banquete de anchoas, que se sentían acorraladas por los atunes mostrandonos un espectáculo que nos puso la carne de gallina.


Plumas picos patas alas es imposible poder centrarse en algo,


Pardela capirotada, Puffinus gravis Great Shearwater


Pardela capirotada, Puffinus gravis Great Shearwater



Pardela capirotada, Puffinus gravis Great Shearwater

las pardelas estan disfrutando del banquete
y escondidos bajp e mar aletas de delfín anuncian que los delfines tambien participan del festín
La calma se reestablece pero los bonitos siguen saltando buscando atontar las pocas sardinas que deben de quedar ya lo por la zona

Pardela Cenicienta Calonectris diomedea , Cory s Shearwater

Los págalos que en vez de recoger su comida del mar preferían quitárselo a pardelas y gaviotas, autenticos piratas marinos,


Pocas Pardelas pichonetas vimos pero Jesus logró captar a esta escapando del barullo

alcas tambien pudimos fotografiar , y las pardelas sombrias mezcladas con las capirotadas eran seguidas por los objetivos pero conseguimos muchas menos instantaneas de ellas.


En este batiburillo sorprenden pequeños pajarillos como bisbitas en migracíón que más que verse se escuchaban, no así este par de garzas descendiendo para pasar el invierno al sur del cantábrico
Vimos tambien gaviotas reidoras, sombrias y cabecinegras
Teníamos que espabilar a pesar de la grandiosidad del espectáculo que nos habían brindado dando esta arrain sarda, ( banco de peces), el objetivo principal de la “expedición” eran los cetaceos,
Se lo comunicamos al patrón y el barco a toda máquina se dirige hacía el norte, quien dice a toda maquina quiere decir a 2000 revoluciones, ya que toca ahorrar combultible. el objetivo es llegar hasta las 30 millas de la costa
Continuamos la marcha hasta que allá al norte en una de estos vistazos vemos una pequeña columna de vapor vertical que se va diluyendo, inocente de mi, pienso que es algo de humo que saldría de un barco allá en el horizonte pero a su lado sale otra, ¡oye eso no será un soplo de ballena!


Estaban a punto de pronunciarse el mensaje que tanto ansiabamos oir son, son ballenassssssssssssssss


En la lejanía vemos un total de tres soplos de ballena, que nos indicaban que al menos serían tres rorcuales y hacia allí nos dirigimos.

El miercoles intentaré subir un resumen del resto de la jornada,en el Blog de Jesús Menendez podeis ver más de como discurrió esta maravillosa jornada marina

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